¿Recuerdas cuando eras niño y te levantabas ansioso el 25 de diciembre para conocer los regalos que había dejado para ti el Niño Jesús o Santa? Me atrevo a decir que rompías el envoltorio de prisa para ver si recibiste lo que tanto ansiaste durante todo el año.
Luego venían las exclamaciones de alegría, la sorpresa y los abrazos para sumirte en tu mundo de fantasía donde, vaqueros, indios, muñecas, bates, pelotas, o juegos de mesa se convertían en tu mundo durante horas o días. Posiblemente lo acabas de vivir nuevamente, pero ahora con los pequeños de la casa como la nueva generación protagonista. ¿Es así?
Lo que me lleva a preguntarte ¿Cuánto tiempo hace que no juegas? ¿En qué archivador, maletín o gavetero quedó guardado el espíritu juguetón que hace algunas décadas ocupaba tanto tiempo de tu vida? Hay épocas del año en que nos es posible darnos permiso para jugar como niños de nuevo, reír y disfrutar la vida únicamente porque la estamos viviendo, y el momento de hacerlo es precisamente ahora.
Mira a tu alrededor, quizás la calle esté llena de niños aprendiendo a manejar su nueva bicicleta, otros jugando con su nuevo bate o paseando la muñeca nueva. ¿Sabes qué sucedió con aquel juguete entrañable de tu niñez? La película Toy Story nos narra la historia de un grupo de simpáticos juguetes de un niño que observan, con impotencia, como su dueño va cambiando los intereses a medida que crece y los olvida. Resulta lógico que ya no te apetezca jugar con la mayor parte de los juguetes de tu niñez, pero no debes olvidar el jugar. Esa actividad sana y liberadora que salía tan fácil cuando eras niño y que quizás ahora se te hace tan extraña.
No tienes por qué dejar de jugar como niño. Esa capacidad infantil de dejar volar la imaginación en un ambiente lúdico, que te provoque alegría, que te despierte la fantasía y te brinde la risa fácil es una de las mejores maneras de reencontrarte con esa frescura de la vida que hemos ido olvidando con las responsabilidades. Pues ¡No lo permitas!
Este es el momento de acompañar a los niños, a tus hijos, nietos o sobrinos a compartir esos momentos de distensión, ayudándolos con el monopolio, o jugando con la caja de Magia, Saltando la Cuerda: en definitiva muévete, ríe, disfruta, fantasea que eres un bravío pirata o una damisela presa de un dragón y verás cómo ese flujo renovador de energía mantendrá unos días en tu rostro una sonrisa de los momentos agradables y te permitirá reanudar con energía tus actividades.
Dile que sí a los regalos de Santa, y disfruta de momentos de alegría jugando como niño. Puedo asegurarte que te sentirás más libre y ligero, además de renovar el cariño de aquellos con quien compartes. ¡Inténtalo!

2018-02-21T11:01:48+00:00 diciembre 26th, 2015|Desarrollo Personal|0 Comments

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