¿Es franquiciable mi negocio de hostelería?

5 factores claves para conocer si nuestro negocio cumple los requisitos para serlo.
Son muchos los empresarios del sector hostelería y restauración que me preguntan: ¿podría ser mi negocio franquiciable? A partir de aquí la conversación se suele extender y solemos siempre comentar determinados factores que hacen que un negocio sea franquiciable y, lo que a mi juicio es muy importante, si el empresario podría llegar a ser un buen franquiciador.
La franquicia es un fantástico método de expansión que permite hacer crecer una marca sin realizar una una inversión desproporcionada y que permite participar de las ventas de nuestros franquiciados consiguiendo de esta forma ingresos para mantener la red y además, si lo hacemos bien, beneficios. Además la incorporación de franquiciados supone en si misma una vía de financiación lo que nos puede permitir no acudir al banco a tener que solicitar créditos o préstamos para crecer.
Hasta aquí todo suena muy bien, ¿verdad? Pero, ¿todos los negocios de hostelería son franquiciables?
Vamos a analizar 5 factores claves para conocer si nuestro negocio cumple los requisitos para serlo.
1. ¿Mi negocio funciona y está probado?
Cualquier idea no es válida y debemos ser honestos. Nuestro negocio tiene que funcionar y hacerlo con un nivel de éxito alto. Además si es posible debemos haber testado el funcionamiento de una réplica, es decir, que hayamos probado el éxito del modelo en una segunda unidad para comprobar que el buen funcionamiento no se debe a factores muy concretos que harían imposible su expansión en otras ubicaciones.
2. ¿Tengo características que me diferencian de la competencia? ¿Tengo un producto excepcional?
Éste punto es de vital importancia. Nuestro modelo de negocio ha de tener ventajas competitivas que lo diferencien dentro del sector. No podemos hacer más de lo mismo y menos en un sector tan competitivo como es la hostelería. Debemos tener autenticidad y estilo propio, además una de las formas de diferenciarse suele ser tener un producto excepcional que consiga en el cliente ese «efecto uau» del que no nos cansaremos nunca de hablar.
3. ¿Disponemos de un «saber hacer» propio y transmisible?
Si queremos franquiciar no vale cualquier sistema de operaciones, debemos disponer de un «saber hacer» que podamos transmitir a nuestros franquiciados y que además sea factible implantar en las réplicas de nuestro negocio. Nos tenemos que asegurar que todo lo que hacemos para conseguir el éxito sea posible desarrollarlo de igual modo en la otra punta del país. El producto y servicio que llega a nuestro cliente en la unidad central debe ser idéntico al que llega en cada una de las franquicias.
4.- ¿La imagen de mi negocio y mi marca éstan acordes con lo que se espera de un negocio de éxito?
Es preciso disponer de una imagen de negocio y marca propia que sean potentes y estén al día. Debemos hacer un análisis honesto de la situación y valorar si lo que ofrecemos en éste aspecto no va a ser un inconveniente para presentar nuestro negocio ante el gran público. Decoración, rótulos, cartas, marca, anuncios, redes sociales, presencia en internet. Son todos ellos aspectos claves a la hora de poner en el mercado nuestro proyecto.
5. ¿Tengo cualidades para ser franquiciador  y soy capaz de liderar el proyecto?
Seamos claros, no todo el mundo vale para todo, y debemos analizar si somos capaces de acometer un proyecto de tal envergadura. Ser franquiciador requiere mucha ambición por crecer, pero también requiere mucha voluntad de servicio para que los franquiciados se sientan apoyados. Ésto no va a ser un camino de rosas donde nos sentemos en un sofá a ver como llegan los ingresos. La decisión de franquiciar implica desarrollar una serie de servicios profesionales que quizá sean nuevos para el empresario, pero que deben ser abordados con ilusión.
2018-02-21T11:01:47+00:00 junio 20th, 2016|Autorrealización, Coaching, Negocios, Ventas|0 Comments

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